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SINDICATO DE LA UNIÓN DE TRABAJADORES DEL INSTITUTO DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR DEL D.F.
Bienvenidos al nuevo sitio informativo del SUTIEMS, aquí encontrarás información continua sobre las labores del SUTIEMS, sindicato mayoritario y por lo tanto titular del Contrato Colectivo de Trabajo del Instituto de Educación Media Superior del D.F.
lunes, 30 de junio de 2014
domingo, 29 de junio de 2014
viernes, 27 de junio de 2014
jueves, 26 de junio de 2014
miércoles, 25 de junio de 2014
Carta.
Asamblea Legislativa del DF.
México, DF. Miércoles 18 de junio de 2014.
Señores Diputados de la Asamblea Legislativa del DF,
Compañeros estudiantes, profesores, trabajadores, simpatizantes,
Compañeros sindicales y
Autoridades del IEMS que nos acompañan
PRESENTES
Muchas gracias por promover esta reunión. Mi nombre es Jorge Prado Zavala. Soy Doctor en Humanidades por la Universidad Autónoma Metropolitana y Docente-Tutor-Investigador
Como testigo, debo decir sobre Lupita que, a pesar de ser madre soltera ha sabido sobresalir como profesionista titulada en su ramo de competencia, la bibliotecología, pues fue en un concurso de oposición donde ella ganó el puesto de trabajo del que hoy la quieren separar para malbaratarlo en las manos de una persona que ni siquiera es capaz de organizar un archivo escolar. Nunca antes en la biblioteca de la preparatoria se vio un trabajo de equipo tan eficiente y constructivo, hasta que se hizo ella la responsable de coordinarlo. También soy testigo de que toda la documentación que se le sigue requiriendo para conservar su posición, ella siempre la ha tramitado en tiempo y forma, tal y como se demuestra en todos y cada uno de los sellos de acuse de recibo.
Acerca de Minerva tengo que decir que es una trabajadora sumamente comprometida, siempre atenta para apoyar las actividades docentes y estudiantiles, y con una inquietud muy personal por promover y difundir las leyes y derechos humanos en general y los laborales en particular. Soy testigo de que son su compromiso y su inquietud los que han llevado a la directora general del IEMS Puebla López a tratar de despedirla, pues no hay otra causal sino las infundadas sospechas, sobre ella mal recaídas, de que encabeza el movimiento de reivindicación de Lupita, acusándola además falsamente de cerrar con violencia el plantel y una avenida, cuando todas esas acciones en realidad se hicieron por consenso de una asamblea general y de manera completamente pacífica, tal y como se muestra en vídeos y declaraciones documentadas.
Hay de hecho vídeos que demuestran que las acciones violentas siempre han venido de parte de los apoderados jurídicos del IEMS, filmaciones donde –entre otras irregularidades en flagrancia- expresamente se escucha decirles que los trabajadores del IEMS no tenemos derechos ciudadanos.
Lupita y Minerva siguen trabajando diariamente, yo doy fe de ello, con el mismo entusiasmo, compromiso y hasta alegría, en las instalaciones de la preparatoria Iztapalapa 1, aunque padeciendo la retención de su sueldo. Sus amigos hemos estado colaborando para que puedan sobrevivir, aunque de manera muy modesta y objetivamente insuficiente. En cambio, una persona llamada Xóchitl Rangel ya cobra, pero sin laborar, por el cargo de Lupita.
Como acompañante solidario de estas mujeres, declaro que ninguna ha forzado jamás el apoyo de la comunidad que las apoya y, antes bien, los cierres, paros y movilizaciones han sido más bien iniciativas de los simpatizantes estudiantes y trabajadores que las rodean y que ven la injusticia cometida contra ellas.
Antes bien, no quiero omitir esta oportunidad para agradecer –aquí y ahora- el excelente desempeño de las trabajadoras en comento para administrar el acervo bibliotecario y mantenerlo siempre seguro y a disposición de los estudiantes y profesores, y para organizar actividades artísticas, científicas y literarias de promoción cultural más allá de sus obligaciones ordinarias. Gracias, Lupita; gracias, Minerva, por ser las compañeras que son, tal y como son y de la forma en que queremos que puedan seguir siendo.
También quiero denunciar que quien hoy pretende despedir injustamente a estas mujeres no se acerca ni mínimamente a sus elevados perfiles. Nos agobia una sensación ignominiosa el observar, en el portal de información pública de las cédulas profesionales de la Secretaría de Educación del Gobierno Federal, que el único dato profesiográfico de Freyja Doridé Puebla López sea el de profesora de educación preescolar, cuando el mínimo legal requerido para su cargo como Directora General del IEMS es el de licenciatura o, de modo más deseable para una institución de educación media superior, aunque no indispensable, un doctorado o una maestría. En otras palabras, hasta pareciera que a Lupita y a Minerva se les intenta despedir por estar sobradas para sus puestos de trabajo, o bien, por no encajar en una nueva comunidad perversa donde se empieza a contratar a personal sin formación ni experiencia profesional, pues lo que hoy interesa a las autoridades del IEMS es todo menos la educación, tal y como se perfila con la falsa reforma educativa.
En suma, sería muy lamentable que desde una instancia donde sí hubo una decisión popular para elegir representantes con capacidad de incidir en las instituciones públicas como lo es la Asamblea Legislativa, no se pudiera cambiar el rumbo de la triste situación que hoy nos ocupa, como lo es la defensa de dos trabajadoras ejemplares y que son la viva imagen de muchos otros trabajadores sobresalientes que en este momento ven vulnerados sus puestos en una institución que hasta hace muy poco fuera de vanguardia en el panorama educativo nacional.
Mucho agradeceremos que quienes tienen la capacidad, en su papel de representantes de la voluntad de la sociedad, hagan todo lo necesario para defender a todos los trabajadores del IEMS.
ATENTAMENTE,
Dr. Jaime Jorge Prado Zavala
Cubículo 1 del IEMS Iztapalapa 1
martes, 24 de junio de 2014
lunes, 23 de junio de 2014
sábado, 21 de junio de 2014
Dos siglos después: la crisis de los sistemas nacionales de educación
Hugo Aboites*
En
la batalla de Jena-Auerstedt, en 1806, el ejército de Napoleón Bonaparte
infligió a las fuerzas prusianas una humillante derrota. Lo peor vendría
después: el pueblo alemán dio a las tropas invasoras una entusiasta y calurosa
bienvenida. Políticos e intelectuales se escandalizaron y uno de ellos, Johann
Gottlieb Fichte, decidió abrir una serie de conferencias ( Discursos
al pueblo alemán) donde planteaba la necesidad de recuperar a la
nación, ir en contra de la actitud de las mayorías, que sólo buscaban, decía,
el bienestar propio, y acostumbrarlas a la disciplina que obliga a cumplir el
deber y a hacer lo correcto por encima de cualquier otra consideración. Y para
lograr ese objetivo, su propuesta era crear un sistema educativo nacional
obligatorio “que sería aplicado a cada alemán, sin excepción.
De tal manera, añadía, que
no sea la educación de una sola clase, sino la educación de una nación, que tenga el propósito de formar “una generación impulsada por el sentido de lo correcto y lo bueno, y no por ninguna otra cosa… una generación equipada con el poder, tanto físico como espiritual, para imponer su voluntad en cada momento…”
En otras palabras, aunque no lo dijera claramente, rodeado como
estaba de los espías de Bonaparte, hablaba de lo que consideraba el fondo del
problema: la ausencia de un ejército de hábiles, valientes y patrióticos
soldados y ciudadanos. Esta declaración, que ahora podemos ver como
premonitoria de posteriores teorías supremacistas, es reconocida como la señal
de arranque para la creación de sistemas educativos nacionales –incluso
gratuitos– que más tarde en Europa y, posteriormente, también en países del
continente americano se presentaron como esperanza de unidad, bienestar e
identidad. Ya no más las escuelas clericales o particulares y de algunas
localidades, sino una educación generalizada, organizada al detalle desde el
gobierno y que se presentaba como al servicio del pueblo.
Es cierto que aquí y allá recogía demandas y necesidades
populares, pero su propósito central era disciplinar y organizar a las mayorías
en torno al Estado, más allá de los intereses de esas clases y de la nación
misma. En algunos países estos sistemas adoptaron modalidades y grados de
flexibilidad que les permitieron cierta libertad para adecuarse a sus propias
condiciones, pero en otros se volvieron sumamente rígidos y, en el caso
mexicano, la vocación primaria de servicio al Estado condujo a un exceso de
centralismo, borró a los pueblos originarios y las regiones, burocratizó
autoritariamente a la educación y la aherrojó a un corporativismo estructural.
Con eso, y con la profunda desigualdad social, se generó un desastre en la
educación que la medicina neoliberal, ensayada desde hace 20 años, no ha podido
resolver.
Al contrario, con la reforma de 2013 ha vuelto aún más rígido el
sistema, más agresivo contra los profesores y estudiantes, y ya anula los
escasos avances en la descentralización de 1992. Por eso, casi doscientos años
después, la idea de Fichte de un sistema nacional capaz de convertir a cada
hijo en un soldado enfrenta una de sus crisis más importantes.
Algunos pensamos que la solución estriba en, por ejemplo, retomar
la experiencia de otros lugares donde ha sido posible desarrollar un sistema
liviano, alejado de la densidad burocrática central, con espacios de verdadera autonomía, y con una estrecha relación comunidad-escuela. Como en Finlandia. Sin embargo, acá en América Latina desde hace casi 100 años hemos experimentado sistemas abiertos, ligeros, pequeñas o medianas comunidades escolares que eligen a sus propios directivos, definen sus planes de estudio en el contexto del marco local y nacional, crean su organización interna y determinan ellas mismas cómo utilizar su patrimonio.
No son
escuelas alternativasque exploran los límites que fija el gobierno, son verdaderos sistemas autónomos, que en México generalmente tienen varias decenas de miles de estudiantes (aunque se da el caso de más de 300 mil) y que, además –como prueba de su eficacia–, no se dedican a formar en las primeras letras, sino en tareas de muy alta responsabilidad, como conformar núcleos de avanzada investigación y formar profesionistas, científicos, profesores, literatos, políticos. Son microsistemas autónomos (que podrían poblar la República a todos los niveles) perfecta y constitucionalmente legales. Ahora su presencia se ha vuelto más notoria porque a raíz de la reforma de 2013, comunidades escolares hasta hoy dependencias del gobierno comienzan a mirar a esa experiencia de autonomía como una posible ruta hacia una educación distinta. De ahí la importancia del reciente sexto Congreso Nacional para una Educación Alternativa, que organizó la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Xalapa, Veracruz, porque se dio cabida a discusiones de este tipo. Y, por supuesto, la experiencia de autonomía a la que nos referimos es la de las comunidades universitarias federales y estatales. Son ellas las que en México, y por medio de luchas, han logrado instaurar una relación definitivamente distinta con el Estado: éste no abandona su responsabilidad de ofrecer apoyo financiero, pero la escuela ya no es más una dependencia gubernamental. Y si conquista su libertad y se le apoya es capaz de demostrar su pertinencia, también en otros niveles educativos.
*Rector de la UACM
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